Enigma de Piri Reis

Piri Reis (Pīrī Re’īs) anteriormente Hacı Mehmet fue un almirante, marino y cartógrafo turco otomano nacido en Gallípoli (Çanakkale actual Turquía) en 1465 y decapitado en Egipto en 1554. Discípulo y sobrino de Kemal Reis, empezó a aprender a navegar a los doce años. Fue hombre de gran cultura, ya que hablaba, además de su lengua nativa, árabe, griego, español y portugués. Participó en numerosas guerras contra la república de Venecia entre 1499 y 1502, además de contra los caballeros de Rodas y los mamelucos de Egipto (1523).
Mapa de Piri Reis Sitió Gibraltar por órdenes del sultán otomano pero terminó aceptando un soborno que le ofrecieron los sitiados. El gobernador de Egipto, Mehmet Alí Pacha (se conoce como Ali Bajá), supo de esto y llamó a Reis para que explicase su actitud, pero este se negó, por lo que Bajá mandó a detenerlo y condenarlo a muerte en el cadalso. Tenía 89 años. Su mayor obra fue el Kitab-i Bahriye (Libro de las Materias Marinas), un atlas náutico que contiene el famoso Mapa de Piri Reis, dedicado al sultán Solimán el Magnífico en 1525, recuperado en 1929 y conservado actualmente en el Museo Topkapı Sarayı, en Estambul.
En la actualidad, su famoso mapa de los contornos orientales de Sudamérica constituye un auténtico icono nacional para Turquía. Tanto es así que aparece en el reverso de los billetes de diez millones de liras.
Kitab-ı Bahriye
Libro de las Materias Marinas El Libro de las Materias Marinas (en turco Kitab-i Bahriye) es una obra cartógrafica de Piri Reis, elaborado en piel de gacela y dedicado a Solimán el Magnífico en 1525. Contiene el Mapa de Reis. Se supone que está basado en por lo menos veinte autores (entre ellos Cristóbal Colón, de quien Reis consiguió datos en 1511, de un esclavo español).
Este libro se perdió durante cuatro siglos hasta que en 1929 fue descubierto gracias a un inventario en el Palacio de Topkapı, efectuado por B. Halil Eldem, director del Museo Nacional Turco. Con el tiempo, se localizó una copia de esta obra en la Biblioteca Nacional de Berlín.
Mapa de Piri Reis
El mapa de Piri Reis. El mapa de Piri Reis es una carta náutica elaborada por el marino turco Piri Reis antes de 1525 como parte de su obra El libro de las materias marinas. Su creación se data comúnmente en 1513. Por contener aparentes representaciones de tierras entonces desconocidas y a raíz de los propios escritos de Reis indicando que sus fuentes habían sido “los antiguos reyes del mar”, ha suscitado gran interés como un enigma y se le suele considerar un oopart. El original se conserva en el Museo Topkapı Sarayı de Estambul.
En el Bahriye (comentario marginal) Piri Reis anotó: “Un mapa de esta clase no lo posee nadie hoy en día”. También explica que preparó sus mapas utilizando 20 viejos mapas y 8 mapamundis confeccionados en la época de Alejandro Magno y que en ellos aparecía la totalidad del mundo habitado.
Hasta el descubrimiento del mapa de Piri Reis, había únicamente dos fuentes cartográficas —ambas indirectas— para comprender cómo Cristóbal Colón entendía sus descubrimientos. Una era un cartel creado en torno a 1525 por un tal Alessandro Zorzi de Venecia, que dijo que se basaba en un mapa traído por Bartolomé Colón (hermano del descubridor) en 1506. Pero el mapa de Zorzi contenía información que en 1506 era desconocida y por lo tanto no puede usarse para deducir cómo eran los conceptos geográficos de Cristóbal Colón, aunque muestre al Nuevo Mundo como una parte de Asia.
El único otro mapa superviviente de la época es el dibujado por Juan de la Cosa, miembro de la primera expedición colombina de 1492, que posteriormente navegaría también con Américo Vespucio. Pero este mapa —datado en 1500— muestra correctamente a Cuba como una isla, mientras que Colón no sólo creía que Cuba era una península asiática sino que se lo hizo jurar a sus tripulantes (por miedo a las dudas que ello pudiera generar sobre el éxito de la expedición, que no olvidemos buscaba hallar una ruta de las Indias a través del Atlántico).
Es por estos motivos que la conferencia de Paul Kahle en 1931 sobre el mapa de Piri Reis sorprendió tanto a su audiencia y tuvo una repercusión tan grande. Parecía casi milagroso que el único registro cartográfico directo del mayor descubrimiento de todos los tiempos se hubiera preservado en una biblioteca de Estambul, y que debamos su conservación a un pirata de la Marina Otomana. Sin embargo, pocos investigadores desde la época de Kahle han examinado con detalle los componentes “colombinos” del mapa de Reis, y la cuestión de hasta qué punto representa las ideas del descubridor no está resuelta en absoluto.
El mapa de Piri Reis está dibujado en piel de gacela, con un entramado de líneas que atraviesan el océano Atlántico. Llamadas “líneas de rumbo”, son típicas de las cartas de los marinos medievales tardíos y no indican latitud y longitud, sino que se usan como ayuda para establecer direcciones (hoy en día, se usan también en aviación). El mapa incluye bellísimos dibujos, acompañados de inscripciones que indican descubrimientos importantes. Uno de ellos se corresponde, casi con total certeza, con la expedición de Cabral de 1500. Cabral descubrió Brasil cuando los vientos lo sacaron de su ruta, en un viaje a las Indias americanas.
La Península Ibérica y la costa de África Occidental están dibujadas con mucho cuidado, casi como en las cartas portulanos. Muchos de los nombres de estas regiones se dan en turco, sin transliterar del castellano o el portugués, lo que indicaría que los otomanos tenían conocimiento propio de estas costas. En lo alto del mapa hay un barco anclado junto a un pez, con dos personas sobre su lomo: una clara referencia a la leyenda medieval de san Borondón de Irlanda. Como está copiado cuidadosamente de uno de sus mapas fuente, evidencia que al menos uno de los mapamundis mencionados por Piri Reis era una producción europea medieval y no un mapa de “los antiguos reyes del mar”.
elemento llamativo del mapa es el número de islas que aparecen en él, la mayor parte de ellas legendarias. En la Edad Media tardía, los mapas con gran cantidad de islas inexistentes en el Atlántico eran frecuentes, como indica el Globo de Martin Behaim de 1492 o el mapa de Toscanelli utilizado por Colón.
La zona caribeña del mapa de Piri Reis es de excepcional importancia. En su extremo noroeste se halla una gran isla llamada Hispaniola (hoy Haití y la República Dominicana), descubierta por Colón en su primer viaje y donde había establecido una colonia, indicada en el mapa como tres torres. Inmediatamente al sur de Hispaniola se ve Puerto Rico, y al noreste un conjunto de islas que llama “Úndizi Vérgine”: las Once Vírgenes. Dado que este nombre es claramente italiano, no portugués ni español, evidencia el origen columbino de este sector. Por lo tanto, tampoco esta zona se basaría en mapas de la Antigüedad remota.
Lo cierto es que el área caribeña del mapa es tremendamente imprecisa. El estadounidense Charles Hapgood intentó hacerla encajar postulando una proyección equidistante desde un punto origen próximo a El Cairo, diciendo que la isla que aparece claramente identificada como Hispaniola es en realidad Cuba y reorientando todas las regiones caribeñas del mapa, un encaje a todas luces excesivo. Este tipo de falacia se denomina “cama de Procusto”, en que el investigador deforma la realidad para adaptarla a su teoría.
Es evidente que Colón deformó a Cuba en sus mapas, haciéndola quedar completamente desproporcionada con respecto a Brasil y orientada de norte a sur en vez de este a oeste. De esa manera quedaba sorprendentemente parecida a las representaciones convencionales (que se ven en los mapas de Behaim o Toscanelli, que Colón utilizó) del Cipango de Marco Polo (o sea Japón).
¿Por qué habría de hacer esto Colón? Pues porque, al menos en su primer viaje, él estaba convencido de haber hallado el fabuloso Cipango, y habría dibujado Cuba con esta forma para apoyar su tesis.
Un elemento aun más importante para reafirmar el origen columbino de esta zona del mapa frente a su supuesto origen arcaico es que —a menos que los “marinos antiguos” de Hapgood fueran pésimos cartógrafos— la verdadera isla de Cuba no aparece. Tal y como es lógico en un mapa columbino, pues Colón pensaba al principio que Cuba era una parte de Asia, y la dibujó como tal. En el mapa de Piri Reis, la proyección continental que se halla frente a Hispaniola es, con toda seguridad, Cuba; y aparece de norte a sur tal y como Colón creía, influenciado por las descripciones de Marco Polo sobre Catay. Dado que Colón pensaba que había hallado la costa asiática, lógicamente dibujó el continente de esta manera, según la representación convencional.
La delineación de la costa brasileña en el mapa de Piri Reis es mucho más precisa que la caribeña. La relación y distancia entre Sudamérica y la costa africana occidental, por ejemplo, es mucho más correcta que en la mayoría de mapas europeos de su época. Los nombres que aparecen en esa zona, claramente transliterados del italiano y el castellano, quedan nítidamente asociados a los informes de viaje de Américo Vespucio y otros.
El detalle topográfico más sorprendente, y uno de los que han causado más discusiones, es la presencia de una cadena montañosa a lo largo de Sudamérica, que el estadounidense Hapgood identificó como los Andes. Los ríos que parten de ella, lógicamente, se consideran el Amazonas, el Orinoco y el Río de la Plata; y el animal con dos cuernos que se halla junto a las montañas, según Hapgood, es una llama.
Sin embargo, el mapa de Piri Reis no es el primero en mostrar montañas en el interior de Sudamérica. El mapa de Nicolo de Canerio (Biblioteca Nacional de París) y la carta de Waldseemuller dibujan la costa este de Sudamérica —aunque esquemáticamente— y una cadena montañosa adornada con árboles. El mapa de Canerio se dibujó entre 1502 y 1504, mucho antes de que se explorara esa zona. Existe una similitud extraordinaria entre este mapa y el de Piri Reis, por lo que cabe suponer que el uno se basa en el otro. Piri Reis podría haber tenido acceso también a los mapas de Waldseemuller (1507), Clareanus (1510) y Johannes de Stobnicza (1512). Todos están relacionados entre sí y, casi sin duda, se derivan del mapa de De Canerio. En particular, el mapa de Johannes de Stobnicza pudo ser accesible para Piri Reis, pues fue impreso en Cracovia —una edición de Ptolomeo— en 1512, un año antes del dibujo del pirata turco. Este podría ser uno de los mapas “dibujados en la época de Alejandro el Grande” (356-323 a.C.) a que hace referencia el propio Reis, considerando la confusión que existía entre los dos Ptolomeo (siendo el más antiguo Claudio Tolomeo, astrónomo, matemático y geógrafo griego, del s. II a.C.).
La zona de la Antártica y la costa de tendencia este situada en el extremo inferior fueron cruciales para las hipótesis de Hapgood. Pero, aunque ninguno de los mapas derivados del de Nicolo de Canerio muestre un continente antártico, otros grupos de mapas antiguos sí lo hacen. A partir del siglo XV, los cartógrafos incluían con frecuencia una gran masa meridional que unía África con Asia, haciendo del Océano Índico un mar interior: esta noción geográfica se deriva de la idea ptolemaica de la Tierra del sur. Cuando el portugués Magallanes pasó entre Sudamérica y la isla de Tierra del Fuego (a través del estrecho que lleva su nombre), creyó que la isla se trataba de una punta de la Tierra del Sur de Ptolomeo. No fue hasta el viaje de Francis Drake (1578) cuando esta idea se corrigió.
La búsqueda de la Terra Australis duró siglos, produciendo el descubrimiento de la tierra que ahora lleva el nombre que tanto fascinó a los cartógrafos renacentistas: Australia. Pero la Antártica no se quiso manifestar a los grandes descubridores. Existen indicios de que fue avistada antes de su descubrimiento “oficial” en 1820, por ejemplo el relato de Américo Vespucio —desplazado 500 millas (unos 900 Km.) de su ruta por los vientos— donde habla de una Tierra Vista: quizás las Malvinas o puede ser que la propia Antártica. En 1514, el año posterior a la finalización del mapa de Piri Reis, dos barcos portugueses y otros dos holandeses informaron cosas parecidas. Si esta llamada PressillgtLandt era o no la Antártica es tema de discusión, pero no el hecho de que, obviamente, un buque del siglo XVI podía llegar muy al sur.
De hecho, podría haber una explicación más simple a la presencia de una “Antártica” en el mapa de Piri Reis. Para empezar, como el propio Hapgood admitió, hay unas 900 millas de la costa sudamericana que no aparecen en el mapa otomano. Curiosamente, si miramos la supuesta “Antártica” de manera vertical en vez de horizontal, descubrimos que tiene un singular parecido con la zona entre el Río de la Plata y Tierra del Fuego. Algunos de estos parecidos son definitivos, si los comparamos con un mapa moderno: el grupo de tres islas (”isla de Sara”) puede asociarse perfectamente a las Malvinas, y el punto más oriental de la línea se corresponde con el extremo meridional de Argentina. Piri Reis, o el escriba que copió su obra, pudo darse cuenta que, cuando llegaba al Río de la Plata, se le acababa la valiosa piel de gacela. Así que hizo lo lógico: giró la línea costera hacia el este y describió un semicírculo que le cupiera en el cuero. Este tipo de prácticas eran muy habituales en la época.
Por lo tanto, no existe ningún indicio racional ni histórico para pensar que el mapa de Piri Reis pueda proceder de “antiguas civilizaciones” y ni siquiera de civilizaciones no europeas. El mapa de Piri Reis es, en todo caso, una extraordinaria y bella compilación de todo el conocimiento geográfico de la Europa medieval tardía.
¿Cómo pudo realizar Piri Reis en el siglo XVI mapas detallados de tierras y continentes que no habían sido descubiertos?
¿Cómo es posible que mapas de los siglos XVI al XVIII detallen con precisión milimétrica el continente antártico, que no fue descubierto hasta 1818? Y lo que es más, ¿cómo se explica que esos mapas lo dibujen sin hielos, cuando desde hace más de 6000 años sus costas están literalmente congeladas? Los cartógrafos lo tienen así de claro: ellos copiaron sus mapas de cartas de navegación diseñadas en la oscura noche de los tiempos. Pero, ¿Por quién? El palacio Topkapı, en Estambul, fue trasformado en 1929 en museo de antigüedades. El 9 de noviembre del mismo año el director del Museo Nacional Turco, B. Halil Eldem, encontró dos fragmentos de un mapa trazado por el marino Piri Reis, que antaño desempeñó el cargo de almirante de la Flota en el Mar Rojo y en el golfo Pérsico. Fue en 1513 cuando Piri Reis, en la ciudad de Gallípoli, comenzó a confeccionar los mapas, que en 1517 ofreció como regalo al sultán Selim I, conquistador de Egipto, durante un viaje que hizo por este país. Ya antes de este hallazgo, Piri Reis gozaba en Turquía de gran fama como cartógrafo, al conservarse hasta 215 mapas firmados por él, junto con un escrito marginal -Bahriye- en que el propio autor los comenta. El Bahriye significa Marina, y en él Piri Reis decía que para realizar esta compilación se había basado en mapas más antiguos. En cuanto a los nuevos mapas a los que nos referimos, fueron trazados sobre piel de gacela y aún pueden apreciarse sus exquisitos colores. Los fragmentos hallados forman parte de los planisferios -definitivamente perdidos, según se cree- que utilizaba nuestro almirante. En el Bahriye escribe Piri Reis: “Los dibujó el pobre Piri Reis, hijo de Hacı Mehmet, conocido como sobrino carnal de Kemal Reis, en la ciudad de Gelibolu (Gallípoli). Dios tenga misericordia de ambos, en el mes del santo Muharrem del año 919 (9 de marzo – 7 de abril 1513)”. Entre los mapas realizados por Reis figura uno fechado en 1513, en el cual se incluye Gran Bretaña, España, África Occidental, Atlántico, parte de Norteamérica, Sudamérica y la costa de la Antártida hasta una zona por debajo de África. Como está rasgado, se sospecha que debió contener también Europa, Asia y Australia. Un segundo mapa datado en 1528 abarca Groenlandia, Labrador, Terranova, parte de Canadá y la costa oriental de Norteamérica, hasta Florida. En el Bahriye Piri Reis anotó que preparó sus mapas utilizando también 20 viejos planos y 8 mapamundis confeccionados en la época de Alejandro y que en ellos aparecía la totalidad del mundo habitado. Esta anotación elevó la sorpresa de los investigadores a grados mucho más altos: ¿de modo que unos mapas fechados en el siglo XVI nos trasladaban de golpe a muchos siglos atrás?. Si es así, debemos creer que en los tiempos de Alejandro Magno (siglo VI antes de Cristo) eran conocidos los mares y continentes que aparecerían después en el Bahriye y en los propios mapas de Piri Reis.
Los Misteriosos Mapas de Piri Reis
En los años cuarenta de nuestro siglo, una serie de museos y bibliotecas adquirieron copias de estos fragmentos de un antiguo mapamundi a escala ampliada. Y en 1954 algunas de estas hojas fueron a parar a la mesa de trabajo del cartógrafo norteamericano Arlington H. Mallery, especializado en antiguas cartas marinas desde hacía décadas. Los mapas en cuestión fascinaron inmediatamente a Mallery, ya que en ellos figuraban continentes, como la Antártica, que aún no había sido descubierto en 1513. Piri Reis declara en el Bahriye que para la confección de su mapamundi se sirvió de 20 mapas diferentes, y que incluso utilizó un mapa de Cristóbal Colón para el trazado de las costas e islas del mar de las Antillas; es de notar que hasta la fecha no se ha encontrado ningún mapa que perteneciera a Colón. En el mismo escrito, Piri Reis proporciona a sus contemporáneos muchos detalles, hasta entonces ignorados, sobre América, de los cuales pudo haberse enterado a raíz del viaje de regreso efectuado por Colón en 1511. Esto, que es posible en teoría, no impidió que el propio Piri Reis tuviera plena conciencia del carácter extraordinario de su obra. Así pues, escribía: “Un mapa de esta clase no lo posee nadie hoy en día”.
Tierra Bajo el Hielo
En el curso de los trabajos, Arlington Mallery solicitó la colaboración de su colega Walters, del Instituto Hidrográfico de la Marina de los Estados Unidos. Ya de entrada, Walters no pudo ocultar su admiración ante la exactitud de las proporciones y distancias entre el Antiguo y el Nuevo Mundo: ha de tenerse en cuenta que a principios del siglo XVI el mapa de América era completamente desconocido. La misma sorpresa le produjo la localización de las islas Canarias y de las Azores. Ambos investigadores observaron también que, o bien Piri Reis no utilizó las coordenadas habituales en su tiempo, o bien consideró realmente que la Tierra era redonda y lo tuvo en cuenta al trazar su mapa.
Esto dejó perplejos a los dos hombres, que decidieron investigar las cosas a fondo. Para ello fabricaron una especie de rejilla que les permitía leer los datos y dimensiones del antiguo mapa transfiriéndolos a un moderno globo terráqueo. ¡Aquí sí que la sorpresa fue total! No sólo los contornos de la costa americana, sino también los de la Antártica, correspondían con toda exactitud a los que hoy conocemos gracias a la ciencia moderna. En el mapamundi de Piri Reis el extremo sudamericano de la Tierra del Fuego se prolonga en una estrecha franja a modo de apéndice que casi enlaza con la Antártica, donde vuelve a ensancharse. En la actualidad ésa es una zona de mar a menudo embravecido y agitado por violentas tempestades. Milímetro a milímetro se comparó el mapa de Reis con los perfiles de tierra submarina obtenidos por los más modernos medios científicos: fotografía aérea, tomas bajo el agua con cámaras de rayo infrarrojos, sondas acústicas enviadas desde buques. ¡De todo ellos se dedujo que, efectivamente, unos 11.000 años antes, o sea, a finales de la Era Glacial, existió dicho puente continental en Sudamérica y la Antártica! En esta última representó Piri Reis con meticulosa exactitud perfiles costeros, islas, bahías, y promontorios. Hoy día no puede verse ninguna de estas cosas. Todas ellas yacen bajo una gruesa capa de hielo.
Durante el año Geofísico Internacional, 1957, se interesó también por los mapas el padre Lineham, antiguo director del observatorio astronómico de Weston y cartógrafo de la Marina Estadounidense. Su conclusión fue la misma: los mapas (especialmente la zona de la Antártica) son increíblemente precisos, llegando a ofrecer datos que a nosotros únicamente nos constan después de las expediciones antárticas que suecos, británicos y noruegos llevaron a cabo en 1949 y 1952.
Mapa de Piri Reis
El 28 de agosto de 1958 tuvo lugar en la universidad de Georgetown una audición pública de Mallery y Lineham, que fueron interrogados por un tal Warren. He aquí algunos extractos de las actas:
Warren: Nos resulta hoy difícil comprender cómo unos cartógrafos anteriores a nosotros en muchos siglos pudieron llegar a ser tan precisos, siendo así que apenas acaban de nacer los métodos científicos de la moderna cartografía.
Mallery: Este problema nos dio, naturalmente, no poco que pensar… En todo caso no podemos imaginar cómo fue posible trazar un mapa tan exacto sin la ayuda de un aeroplano. El hecho es que aquellos cartógrafos lo hicieron y, por si ello fuera poco, los grados de longitud fueron determinados de modo absolutamente correcto, cosa que sólo hace dos siglos hemos podido conseguir nosotros.
Warren: Padre Lineham; usted que ha tomado parte en las investigaciones sísmicas de la Antártica, ¿comparte el entusiasmo de su colega por estos nuevos descubrimientos?
Lineham: Desde luego. El método sísmico nos ha permitido descubrir cosas que parecen confirmar en gran medida los detalles geográficos apuntados en esos mapas; mapas de tierra firme, proyección de las montañas, mares, islas, etcétera. Creo que con el método sísmico podríamos quitar aún más hielo de todas estas tierras señaladas en los mapas, y se comprobaría que son todavía más correctos de lo que nos inclinamos a pensar. Las mediciones abarcaban territorios desconocidos en la época del navegante turco Piri Reis.
Perplejidad Sin Solución
Entre tanto el gran veterano de la cartografía, profesor Charles H. Hapgood, se entregaba a su vez al estudio de Piri Reis. En una de las cartas recibidas por Hapgood, que mantenía correspondencia con las Fuerzas Aéreas de los EEUU, encargadas de cartografiar la Antártica, se decía lo siguiente: “Las líneas costeras tuvieron que ser cartografiadas antes de que el continente quedara cubierto por el hielo. En esa región la capa de hielo alcanza cerca de una milla de espesor. No tenemos la menor idea de cómo esos datos pudieron señalarse en el mapa con sólo los conocimientos geográficos de 1513″. Entre todos los investigadores llegaron a una conclusión que debe, al menos, asombrarnos:
Y ésta es ni más ni menos que los mapas de Piri Reis han sido trazados… ¡ basándose en fotografías aéreas!, tomadas a una extraordinaria altura, desde una especie de satélite de esos que cruzan ahora el cielo, pero en lo que era incluso imposible pensar en los primeros años de nuestro siglo. ¿Fotografía aérea hace más de 400 años, si los mapas son del siglo XVI?
¿Hace 23 siglos, si estaban ya confeccionados en la época de Alejandro Magno? ¿Anteriores Quizás? Piri Reis no pudo basarse en los viajes de españoles a América, pues cuando ellos llegaron y reconocieron el continente, los mapas ya estaban confeccionados. El profesor Sarton, de Harvard, realizó un estudio de la escala y extrajo las siguientes conclusiones:
Las distancias entre los diferentes puntos eran exactas, tomando como baremo la medida griega estadio;
La escala utilizada por Piri Reis fue derivada de la medición de la circunferencia de la Tierra que llevó a cabo Eratóstenes (siglo III – II a.C.) y que fue calculada precisamente en estadios (1 estadio = 559 pies = 186 metros). Tanto Reis como Eratóstenes sobrestimaron el perímetro del globo en un 4,5%. Restando esa diferencia a las escalas de los mapas de Reis, la exactitud con la realidad es asombrosa. Basándose en esto, Hapgood ha llegado a afirmar que los mapas de Reis son incluso anteriores a Eratóstenes, esto es, anteriores al siglo III antes de Cristo. Posiblemente de la época de Alejandro Magno.
Y entonces tendríamos que volver a plantearnos la pregunta de cómo fue posible -y con qué información se contó en el siglo IV a.C. para ello- que fueran confeccionados unos mapas tan perfectos sin una tecnología cercana a la nuestra. Para colmo de sorpresas, si observamos detenidamente los mapas de Reis, veremos que entre América del Sur y África existe una isla de gran tamaño denominada Antillia, que no existe, o al menos no existe ya.
Otras islas más pequeñas la rodean. ¿Se trata del mítico continente Atlántida? Los mapas de Piri Reis son un incómodo indicio a favor de la teoría danikeniana sobre la antigua visita de seres procedentes del cosmos: Según Erich von Däniken, la cosa es clara: seres extraterrestres cartografiaron nuestro planeta, y quizá también otros, desde estaciones espaciales;
En una de sus visitas a la Tierra regalaron copias de sus mapas a nuestros antepasados, naturalmente fueron considerados como algo sagrado, y así se conservaron durante milenios hasta que finalmente cayeron en manos de nuestro hábil almirante turco. Al trazar su mapamundi, éste no sabía verdaderamente lo que representaba. Los mapas de Piri Reis han sido comparados con los más modernos, y las divergencias resultantes son mínimas.










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