Baile en Andalucia

Baile en Andalucia
Yahya Kemal Beyatlı
Castañuela, mantilla y rosa. El baile veloz llena el jardín…
En esta noche de jarana, Andalucía se ve tres veces carmesí…
Cientos de bocas recitan la canción mágica del amor.
La alegría española esta noche, está en las castañuelas.
Como el revuelo de un abanico son sus vueltas súbitas,
Con súbitos gestos se abren y se cierran las faldas.
Ya no veo los demás colores, sólo el carmesí,
La mantilla esta noche ondea a España entera en sí.
Con un encanto travieso, cae su pelo hacia su frente;
La mas bonita rosa de Granada en su pecho rebelde.
Se para y luego continúa como si caminara,
Vuelve la cara y mira como si apuntara y matara.
Labios ardientes, negros ojos y de rosa su tez!
Luzbel me susurra: ¡Anda bésala mil veces!
¡Ole a la rosa que enamora! ¡Ole al mantilla que deslumbra!
¡Olé de todo corazón a la castañuela que al espíritu alumbra!”
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Endülüste Raks
Zil, şal ve gül. Bu bahçede raksın bütün hızı…
Şevk akşamında Endülüs üç def’a kırmızı…
Aşkın sihirli şarkısı yüzlerce dildedir.
İspanya neş’esiyle bu akşam bu zildedir.
Yelpaze gibi çevrilir birden dönüşleri;
İşveyle devriliş, saçılış, örtünüşleri.
Her rengi istemez gözümüz şimdi aldadır;
İspanya dalga dalga bu akşam bu şaldadır.
Alnında halka halkadır âşufte kâkülü;
Göğsünde yosma Gırnata’nın en güzel gülü…
Altın kadeh her elde, güneş her gönüldedir;
İspanya varlığıyla bu akşam bu güldedir.
Raks ortasında bir durup oynar, yürür gibi;
Bir baş çevirmesiyle bakar öldürür gibi…
Gül tenli, kor dudaklı, kömür gözlü, sürmeli…
Şeytan diyorki sarmalı, yüz kerre öpmeli;
Gözler kamaştıran şala, meftûn eden güle,
Her kalbi dolduran zile, her sineden “Ole!”
Bestekâr : Münir Nurettin Selçuk
Güftekâr : Yahya Kemal Beyatlı * * Embajador Turco en España en 1929
España y Los Españoles en las Obras de Yahya Kemal Beyatlı
Por Mehmet Necati Kutlu
Universidad de Ankara
El poeta y embajador de Turquía en Madrid, Yahya Kemal nació el 2 de diciembre de 1884 en Üsküp (hoy Skopje, Macedonia), era hijo de İbrahim Naci Bey, quien en aquellos días ocupaba el cargo de Alcalde de dicha ciudad. Su nombre verdadero era Ahmet Âgâh, pero a lo largo de su carrera literaria prefirió utilizar el seudónimo de Yahya Kemal. Su madre Nakiye Hanım, provenía de una familia inclinada al arte y a la literatura ya que uno de los tíos de ella era el conocido poeta Leskofçalı Mustafa Galib (1829-1867). Tal y como ocurrió con otras figuras importantes de su época, el inicio de la vida escolar de Yahya Kemal constituyó un problema en su entorno familiar. La familia dudó a la hora de la elección de la escuela de su hijo entre la enseñanza tradicional y las escuelas modernas recién fundadas en las tierras europeas del Imperio Otomano. Su trayectoria de educación básica no fue distinta a la de sus contemporáneos, y por decisión de su padre, primero ingresó en la escuela “Yeni Mektep” siendo entregado a su profesor Gani Efendi. Este acto se realizaba recitándose por los padres del alumno, la frase tradicional en el momento del ingreso: “¡A partir de este momento su carne le pertenece a usted, nosotros nos contentaremos con sus huesos!” (1889). Esta frase expresaba, tanto el excesivo poder de los maestros sobre los alumnos como la gran sumisión de la familia del mismo. Sin embargo, el sistema tradicional de enseñanza estaba muy lejos de contentar a la familia, y en pocos años optaron por cambiar la escuela del pequeño. Yahya Kemal terminó la primaria en el recién fundado colegio “Mekteb-i Edeb” de Üsküp, y gracias a su estancia en él, tuvo oportunidad de conocer los ideales liberales y tener una educación al estilo europeo de la época. Él mismo expresó que este primer contacto con la civilización occidental en sus primeros días le había parecido “como si hubiera renegado al ‹Islam, perdiéndose en el mundo infiel”
Después de graduarse del “Mekteb-i Edeb”, Yahya Kemal continuó su educación en Salónica y más tarde, tras terminar el bachillerato, se trasladó a Estambul (1902). Eran los años de represión del reino de Abdülhamit II y el ambiente agobiante de la capital fue una desilusión total para el joven que no tardó en darse cuenta de que no iba a poder soportar la opresión existente y decidió marcharse lo antes posible. “Como muchos chicos de la generación educada bajo principios europeos empezó a sentir fuertes deseos para viajar a París”. Apenas cumplidos sus 18 años, en el mes de julio de 1903 abandonó la capital otomana en un barco con rumbo a Francia. En París se matriculó en la escuela de Ciencias Políticas y se relacionó con el grupo denominado “los jóvenes turcos”. En aquellos años los turcos que vivían en París pertenecían a dos grupos distintos: aquellos destinados por el gobierno y otros que se refugiaban en esta capital huyendo del régimen despótico del sultán.
Los jóvenes turcos integraban el segundo grupo y a pesar de no ser aún contrincante del régimen, Yahya Kemal entabló amistad con muchos de ellos en poco tiempo. Su estancia en la capital francesa duró alrededor de nueve años, durante los cuales tuvo oportunidad de aprender el idioma francés a la perfección y estudiar ciencias políticas, asimismo conoció la literatura occidental adquiriendo un nuevo gusto literario. Una de las figuras que más influyen sobre su personalidad literaria en esta época, fue el escritor francés de ascendencia española, José María de Heredia. Este influjo puede observarse en algunos versos del poeta turco. Críticos turcos contemporáneos consideran que fue en esta etapa en la que “Yahya Kemal conoció la poesía griega y romana que lo conllevó a cambiar completamente su concepción poética a través de Heredia y sintió que los sonetos de Heredia ‘tocaban la auténtica mina poética’.”
Yahya Kemal regresó a Estambul en 1912 y trabajó como profesor de literatura e historia en Dar-ül Şafaka, uno de los liceos más conocidos de la ciudad. Más tarde también dio clases en la Universidad de Estambul (1916-1919). En sus composiciones poéticas utilizó el ritmo árabe, basado en la métrica de Aruz. Su estilo es recargado. Entre los temas predilectos del poeta se encuentran los temas históricos que desarrolló evocando la gloria otomana. El ejemplo que figura abajo pertenece a su conocido poema titulado “Akıncı” (El campeador). En él, Yahya Kemal expone las hazañas de los famosos jinetes turcos denominados “Akıncı” (campeador) que realizaban insurrecciones en tierras del adversario para debilitar al ejército enemigo antes de la llegada de las tropas regulares:
Akıncılar Yahya Kemal Beyatlı
Bin atlı akınlarda çocuklar gibi şendik
Bin atlı o gün dev gibi bir orduyu yendik
Ak tolgalı beylerbeyi haykırdı: İlerle!
Bir yaz gunu geçtik tunadan kafilelerle
Şimşek gibi bir semte atıldık yedi koldan
Şimşek gibi Türk atlarının geçtigi yoldan
Bir gün doludizgin boşanan atlarımızla
Yerden yedi kat arşa kanatlanık o hızla
Cennette bu gün gülleri açmış görürüzde
Hala o kızıl hatıra titrer gözümüzde
Bin atlı akınlarda çocuklar gibi şendik
Bin atlı o gün dev gibi bir orduyu yendik
“Mil jinetes en las campeadas íbamos como niños contentos;
¡Mil jinetes, a un ejército enorme, aquel día vencimos!”
En otro poema que expone sentimientos parecidos, el poeta narra la actividad de los mismos campeadores en la batalla de “Mohaç” (29 de Agosto de 1526). La composición de una belleza sin par, llena de sensibilidad, acaba con las líneas que se encuentran a continuación:
Mohaç Türküsü Yahya Kemal Beyatlı
Bizdik o hücûmun bütün aşkıyla kanatlı;
Bizdik o sabah ilk atılan safta yüz atlı.
Uçtuk Mohaç ufkunda görünmek hevesiyle,
Canlandı o meşhûr ova at kişnemesiyle!
Fethin daha bir ülkeyi parlattığı gündü;
Biz uğruna can verdiğimiz yerde göründü.
Gül yüzlü bir âfetti ki her bûsesi lâle;
Girdik zaferin koynuna, kandık o visâle
Dünyâya vedâ ettik, atıldık dolu dizgin;
En son koşumuzdur bu! Asırlarca bilinsin!
Bir bir açılırken göğe, son def’a yarıştık;
Allâh’a giden yolda meleklerle karıştık.
Geçtik hepimiz dört nala, cennet kapısından;
Gördük ebedî cedleri, bir anda yakından!
Bir bahçedeyiz şimdi şehidlerle berâber;
Bizler gibi olmuş o yiğitlerle berâber.
Lâkin kalacak doğduğumuz toprağa bizden;
Şimşek gibi bir hâtıra nal seslerimizden.
“Ahora estamos en un jardín con otros mártires;
Todos morimos juntos, todos éramos valientes.
Pero quedará en estas tierras donde nacimos,
¡Un recuerdo de nuestras espuelas como truenos!”
El conocido poeta contemporáneo Cahit Sıtkı Tarancı (1910 – 1954) pronunció las frases siguientes acerca de la personalidad literaria y el estilo de Yahya Kemal, subrayando su importancia en la poesía turca del siglo XX: “Yahya Kemal, quien reúne el occidente y el oriente en sus obras es uno de los pilares de nuestra poesía, nosotros saboreamos el gusto de la perfección en los versos de Yahya Kemal.”
Tras el armisticio escribió artículos en periódicos capitalinos apoyando el movimiento nacional. Luego de la victoria de las fuerzas de Mustafa Kemal formó parte del consejo que viajó a Lausana (Suiza) para negociar las condiciones del tratado de paz (1922). Tres años después de la proclamación de la República, en 1926 fue designado como representante ante Polonia y tres años más tarde fue trasladado a la legación en Madrid.
Yahya Kemal fue el segundo literato destinado como jefe de misión a la legación turca en Madrid. Estuvo a cargo de aquella misión entre 1929 y 1932 como Ministro Plenipotenciario. Yahya Kemal fue enviado a Madrid en los primeros meses de 1929 justo después de la aprobación del proyecto de ley con el que se preveía el cambio del alfabeto árabe por el latino (1 de noviembre de 1928). Algunas fuentes bibliográficas anotan que el conocido escritor antes de partir hacia España, fue recibido por Atatürk y durante este encuentro Atatürk le había mencionado su proyecto de cambiar el alfabeto. El escritor había expresado sus dudas de manera un tanto reaccionaria, acerca de esta reforma manifestando la posibilidad de que se perdiesen las obras que habían representado la cultura turca hasta entonces.
Después de este encuentro un tanto desagradable, algunas personalidades cercanas al presidente iniciaron una campaña en contra del nuevo embajador de Madrid. Entre dichas personalidades se encontraban İsmail Müştak Mayakon y el Ministro de Asuntos Exteriores de la época Tevfik Rüştü Aras. Esta oposición a Yahya Kemal se puede observar claramente en el proceso de acreditación del mismo ante el gobierno de Portugal. A partir del mes de mayo del año 1929 el embajador turco en Madrid fue acreditado a su vez ante el gobierno portugués para desarrollar las relaciones de la joven república turca con el país luso desde España. Sin embargo, el investigador Kemal Bek subraya que las cartas credenciales que tenía que presentar al presidente de Portugal no se enviarían al embajador hasta finales de 1931.
A pesar de ejercer su misión bajo circunstancia tan inadecuada y afectada por dificultades adicionales causadas por sus colaboradores en Ankara, Yahya Kemal en poco tiempo llegó a ser conocido y querido por los demás jefes de misión y otras figuras conocidas de la sociedad madrileña. La más interesante y llamativa de estas amistades sin duda era la que había establecido con el rey Alfonso XIII. El celebre escritor refiere de la siguiente manera uno de sus encuentros con el monarca español:
“Un día fui invitado a una cena de Alfonso XIII organizada durante una cacería, habían otros embajadores también. El rey me invitó a su coche y acudí. Me dijo que no había estado en Estambul pero que la apreciaba mucho y me pidió que le hiciera una descripción de la ciudad. En aquel momento me encontraba muy inspirado. Le hice una buena descripción del Estambul antiguo. Le hablé de los banquetes y fiestas que se organizaban unas cuantas veces al año bajo la luna llena en el ambiente exótico de la ciudad. Le hablé de los finos caiques y cantantes de voz dulce. Estuvo muy impresionado.”
Otra anécdota que nos revela la simpatía y el aprecio que sentía el soberano español hacia Yahya Kemal figura en la memorias del famoso escritor e historiador de la literatura Nihad Sâmi Banarlı (1907 – 1974). Banarlı en sus memorias nos transmite el siguiente suceso:
“Durante un viaje que realizaron juntos, Yahya Kemal le hizo una relación sobre la historia de Turquía a Alfonso el Rey de España. Después de la conversación, Alfonso pronunció la frase siguiente sobre Kemal Bey:
“‘Aquí tenemos a una persona que sería capaz de representar a su patria aunque no fuera embajador’.”
Durante su estancia en Madrid, Yahya Kemal además de relacionarse con personalidades importantes se interesó por la cultura española y la riquísima historia de la Península; reflejó sus percepciones y comentarios en sus memorias escritas en forma de epístolas. También intentó integrarse en la vida social de la capital española e intentó conocer tanto la vida cotidiana del país como la idiosincrasia de su pueblo. Estas impresiones y los sentimientos del ilustre escritor pueden observarse no sólo en sus obras en prosa sino también en sus versos. Las memorias del autor fueron recogidas bajo el título de “Cartas y artículos” y casi la totalidad de la información sobre su estancia en España se presenta en forma de epístolas. El célebre autor, en una carta dedicada a su amigo Münir Bey, comenta lo siguiente sobre la razón de elegir este estilo para referir al lector sus memorias:
“Me recomiendas escribir mis impresiones acerca de las ciudades españolas en forma de disertaciones. Sin embargo la forma de epístolas coincide más con mi personalidad. En las disertaciones uno debe dirigirse a una multitud desconocida y además, uno debe afrontar las inconveniencias de tener que suministrar información abundante. A mí, en cambio me gusta relatar las cosas que veo de cualquier manera como si las contara a un conocido que me entendiera.”
Efectivamente las descripciones e impresiones sobre la península ibérica aparecen en las obras de Yahya Kemal en un tono muy familiar casi como si se tratase de una conversación amistosa. Sin embargo la condición de lector universitario, investigador y la gran capacidad intelectual del autor se hacen patentes en sus explicaciones detalladas. Un tema tratado con frecuencia en dichos relatos son las ciudades españolas y lo primero que se comenta acerca de ellas en cada relación es el origen de sus nombres. Los orígenes árabes de algunos de dichos nombres debieron haber llamado la atención del autor que se refiere a este asunto en repetidas ocasiones. En el apartado dedicado a la capital española, Beyatli comenta lo siguiente acerca del origen etimológico de su nombre: “Entre aquellos no acostumbrados al aislamiento, Madrid se conoce como una ciudad aburrida; y efectivamente es así. Aquellas personas jóvenes, movidas, deseosas de diversión pueden sentirse molestas en esta ciudad. Pero yo, como cada vez me siento más solitario y vivo de manera reclusa, estoy contento en Madrid; nombrada “Mücerrid” por ser zona de religiosos retirados en clausura hace ocho o nueve siglos.”
Según lo expuesto en este párrafo, Yahya Kemal opina que el origen del nombre de Madrid se encuentra en la palabra árabe de “mücerrid” que quiere decir retirado o recluso. En cambio el nombre de la actual capital española figura como “Merde” o Marda” en la conocida obra de referencia árabe, titulada “el- Rawz el-Mit’ar Fi Haber el-Aktâr” publicada a fines del siglo XIV. Según la obra, el nombre de “Marda” proviene de la palabra latina que significa residencia de la élite (¿Majeriacum?) o del nombre de la hija del Rey Hersos “Marida” que residía en esta localidad.
Otro comentario interesante que hace el autor sobre etimología es aquel que podemos ver en el capítulo destinado a la ciudad andaluza de Sevilla. Yahya Kemal dice;
“Aquí tuve oportunidad de ver el ‘El alcázar’, es decir ‘El hisar’ que era palacio de los gobernadores al principio y de los emires crueles más tarde.”
Esta observación del escritor tampoco parece ser acertada ya que la palabra “hisar” en árabe quiere decir, “cercar” y “castillo”. En cambio existe una palabra más parecida al nombre que hoy en día damos a este tipo de residencias en español y es la de “kasr” que significa palacio. Ya que se trata de una serie de palacios –como el Alcázar de Sevilla y otros- y no de castillos, nos parece más razonable que la palabra hubiera derivado de la palabra árabe “el kasr” y no de la palabra “el hisar” como dice Yahya Kemal.
Además de la etimología de los nombres de localidades españolas, hay dos temas que con frecuencia trata el autor en sus obras. El primer tema es el arte español y el segundo es la mujer española.
En cuanto al arte, los primeros comentarios que hace el escritor son sobre el arte musulmán en Andalucía. La Alhambra es la obra que más le impresiona. Este monumento nazarí en Granada es descrito detalladamente en la obra del escritor y se dedica un párrafo exclusivo a la decoración epigráfica de sus salas: “Al entrar me sentí como si hubiera pasado de nuestra esfera a otro mundo, cerré y volví a abrir mis ojos, me encontraba muy asombrado. Mi asombro aumentó al pasar de una sala a la otra. Una hiedra de decoración epigráfica de una blancura intacta, rodea todas las paredes con una belleza sonriente. Los juegos interminables de los adornos murales y los tallados cubren todo el contorno; no obstante todo se ve blanco como la nieve.”
También llama la atención en los escritos del autor el gran asombro y aprecio que siente ante el desarrollo de la pintura a lo largo de la historia del arte de España. Yahya Kemal relata de la manera siguiente su interés por la pintura española y sus figuras principales:
“Sentí curiosidad por conocer a los pintores españoles. La pintura en este pueblo es todo un universo; el más español entre todos es Velásquez, el más cristiano es El Greco, el más original en cuanto a escenas populares y naturales es Goya. Otros cientos de pintores empezando por Murillo -que se considera de segunda categoría- hasta los contemporáneos hubieran sido considerados cimas de gloria en otros pueblos. Puedo decir que fue aquí donde me di cuenta de la gran fuerza que podía constituir la pintura para un pueblo.”
Después de referirse a los más importantes pintores del país, el autor continúa su exposición sobre la pintura española con una descripción del Museo del Prado. En esta narración subraya la importancia de la colección de pinturas del museo pero vuelve a repetir que la existencia del museo no es capaz de cambiar el ambiente tedioso de la capital española: “La ciudad cuenta con un museo magnífico que se llama Prado. Las obras pertenecientes a Velásquez, a Goya, a Rubens, que en otras partes de Europa se pueden ver individualmente, aquí son tan abundantes que se hallan salas enteras dedicadas a estos pintores. Prado es el único consuelo de esta ciudad. Sin embargo por muy aficionado que sea uno al arte no es capaz de encerrarse en un museo, uno quiere ver vida en su alrededor.”
Otro tema que ocupa un lugar primordial en lo tocante a España y los españoles en la obra de Yahya Kemal es la mujer española. No sería difícil comprender el interés especial del escritor hacia las mujeres del país si se recuerda que se trata de un personaje amante de la vida nocturna, muy aficionado al alcohol, a la gastronomía, soltero eterno, y bastante generoso en sus gastos. El autor empieza sus comentarios sobre la mujer española quejándose otra vez del ambiente madrileño: “Los centros de diversión son pocos y reservados a los españoles, la vida social es muy limitada y prácticamente cerrada a los extranjeros. Sus mujeres son increíblemente hermosas. Pero por estar sometidas a un control de tipo oriental, sólo pueden contemplarse desde lejos. Si no hubiera tenido oportunidad de vivir en Madrid jamás me podría imaginar que hubiese tanta variedad de belleza morena en el mundo.”
También podemos ver que Yahya Kemal no se conforma sólo con la observación sino que también siente curiosidad por conocer el origen y la razón de esta variedad de belleza, se dedica a investigar y declara su conclusión de esta manera:
“En aquellas ciudades que habían sido capitales imperiales las mujeres siempre suelen ser bellas. Porque los guerreros reúnen las mujeres más guapas de los conquistados en sus capitales. La belleza ha de ser el resultado de las adquisiciones obtenidas gracias al carácter aguerrido de los pueblos.”
La mujer española también constituye el tema central de una conocida composición poética de Yahya Kemal. La popularidad del poema en cierta medida se debe al hecho de que fuera adaptado musicalmente por Münir Nurettin Selçuk (1900-1981), una de las figuras más importantes de la música turca del siglo XX. La canción hoy en día se considera una de las obras clásicas de nuestra música. Yahya Kemal, “en este poema conocidísimo titulado ‘Baile en Andalucía’ narra una noche española en la que se siente ebrio de alegría y amor. El tema central de esta poesía, que a la vez representa un ambiente exótico, es el baile de una española de una belleza flagrante. El poeta que se siente embriagado en una noche andaluza llena de alegría y diversión, al son de castañuelas, demostrando todo su talento y arte se dirige a la hermosa española de esta forma”:
Baile en Andalucia
Castañuela, mantilla y rosa. El baile veloz llena el jardín…
En esta noche de jarana, Andalucía se ve tres veces carmesí…
Cientos de bocas recitan la canción mágica del amor.
La alegría española esta noche, está en las castañuelas.
Como el revuelo de un abanico son sus vueltas súbitas,
Con súbitos gestos se abren y se cierran las faldas.
Ya no veo los demás colores, sólo el carmesí,
La mantilla esta noche ondea a España entera en sí.
Con un encanto travieso, cae su pelo hacia su frente;
La mas bonita rosa de Granada en su pecho rebelde.
Se para y luego continúa como si caminara,
Vuelve la cara y mira como si apuntara y matara.
Labios ardientes, negros ojos y de rosa su tez!
Luzbel me susurra: ¡Anda bésala mil veces!
¡Ole a la rosa que enamora! ¡Ole al mantilla que deslumbra!
¡Olé de todo corazón a la castañuela que al espíritu alumbra!”
A pesar de demostrar en sus obras los rasgos de una vida llena de arte, encanto y lujo, durante la estancia de Yahya Kemal España atravesaba momentos políticos difíciles. Como era de esperar de su cargo, el conocido escritor también siguió muy de cerca estos acontecimientos. Durante su estancia en Madrid fracasó la dictadura de Primo de Rivera que a la vez supuso el fracaso de la monarquía. Yahya Kemal vio arrastrarse al pueblo español hacia el dramático torbellino de la guerra civil y reflejó su tremendo dolor ante este cuadro en sus obras. El autor refleja la situación en la que se encontraba España en esos años y sus sentimientos compartidos por otros colegas diplomáticos con las frases que transmite de una conversación con un miembro del cuerpo diplomático en Madrid:
“Nosotros, los hombres de este siglo contamos con todas las facilidades en cuanto a la higiene y la comodidad en general. Tenemos vestidos, alimentos y bebida. Tenemos baños y jabón. Sin embargo nuestros espíritus carecen de reposo. ¿No cree que esto se siente en mayor medida aquí? Esta persona sensata, que no sé porqué, tenía problemas parecidos a los míos y probablemente veía el futuro de España oscuro, pensaba lo mismo que yo.”
Yahya Kemal abandonó España a principios de 1932. Algunos críticos relacionan este abandono con la salida al exilio de su amigo íntimo, el rey Alfonso XIII y al disgusto que produjo este suceso en el alma del escritor.
Después de este proceder del escritor, que por muchos fue considerado innecesario, estuvo una temporada en París, por un tiempo se entretuvo en Europa central y volvió a Turquía tras una estancia en Bucarest donde su amigo el conocido literato Hamdullah Suphi Tanriöver era jefe de misión de la legación turca. Tras un período de descanso en Ankara empieza la etapa parlamentaria del escritor. Entra al parlamento primero como diputado por Yozgat y luego por Estambul. A finales del año 1947 es destinado como primer jefe de misión a la recién constituida embajada de Turquía en Karachi, Pakistán. Después de una estancia de once meses en este nuevo estado se jubiló por obligación legal debido a su edad. Yahya Kemal murió el 1 de Noviembre de 1958 en el Hospital Cerrahpaşa de Estambul.














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