¿Qué tiene que ver Café & Cruasán Con Los Turcos?

Mayıs 1, 2009 Por admin  
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Viena fue, por segunda vez, asediada por los turcos otomanos comandados por Merzifonlu Lala Kara Mustafa Pachá, entre el 17 de julio y el 12 de septiembre de 1683. Ese asedio fue un fracaso gracias a los útiles datos dados por un polaco de origen armenio George Franz Kolschitzky sobre los sitiadores y los asediados de los turcos otomanos.

Kolschitzky con conocimiento de la lengua y la cultura turca pudo atravesar las líneas turcas vistiendo como un turco. Así los turcos sin poder conquistar la ciudad tuvieron que marcharse hacía Belgrado y Zagreb abandonando las provisiones, entre las cuales se hallaban quinientos sacos de café para el consumo de los soldados.

Kolschitzky

Kolschitzky es festejado como un héroe y condecorado por el emperador de Austria. Recibe la nacionalidad austriaca. Los quinientos sacos de granos preciosos que los soldados vieneses creían que eran comida para camellos los iban a tirar a la basura. Al descubrir que era el café obtuvieron la autorización de abrir una Casa de Café donde Kolschitzky comenzó preparando el café como lo había aprendido en Estambul, haciéndolo hervir en agua. Los vieneses no apreciaron la receta, y el negocio andaba mal. Fue entonces que a nuestro héroe se le ocurrió filtrar su café, añadiéndole una cucharilla de nata y otra de miel. Obtuvo así un éxito inmediato, y el local estaba siempre lleno. La estatua de Kolschitzky se encuentra en la esquina de esa primera cafetería inaugurada por el que hoy día se utiliza como un museo en la zona cuatro de Viena.


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El origen de los cruasanes es una de las grandes leyendas de la alimentación de todos los tiempos. Croissant o Cruasán… Este delicioso bollo se originó en Viena en 1683, cuando los turcos otomanos asediaron la ciudad, para llegar al centro de la ciudad, excavaron túneles subterráneos. Panaderos, que trabajaban durante la noche, escucharon el ruido hecho por los turcos y dieron la alarma a los guardias. Los asaltantes fueron rechazados y a los panaderos que habían salvado de la ciudad se les concedió el privilegio de hacer un pastel especial que había de tener la forma de una media luna en memoria del emblema de la bandera otomana.”

vienaasedio

Los panaderos, agradecidos, inventaron dos panes: uno al que le pusieron el nombre de “emperador”, y otro, al que llamaron “croissant”, creciente, o sea “media luna” y “Halbmond” en idioma alemán, como mejor mofa del emblema de los turcos otomanos.

cafecruasan

Desde entonces el croissant invadió Europa y el mundo, hasta que los franceses lo hicieron “suyo”, dándole la nacionalidad y oficializándolo con este nombre. ¡Hay que reconocer que los pasteleros y panaderos franceses lo preparan de maravilla, casi confirmando que sólo ellos lo saben hacer bien, sabroso y crujiente! En efecto, en Francia, por las mañanas, eso del cruasán es un ritual: no hay ningún desayuno de los grandes hoteles, pero también en cualquier pastelería, que no lleve unos cruasanes en la bandeja, acompañando al café o la mermelada. Así que un desayuno sin cruasán es impensable.

Ya sabemos, por mucho que los franceses quieran hacerlo suyo, el verdadero origen del cruasán es el de los panaderos vieneses que salvaron su ciudad de los turcos otomanos en 1683.

El Segundo Sitio de Viena, acontecido en 1683, marcó el comienzo del declive del Imperio Otomano en Europa. Lo inició el gran visir Merzifonlu Kara Mustafá Pacha, que necesitaba desesperadamente un éxito militar para reforzar su posición inestable. Esperó lograrlo en una campaña contra el emperador Leopoldo I, que estaba distraído con las amenazas de Luis XIV de Francia. Los turcos, avanzando con una fuerza abrumadora, habían reunido al mayor ejército otomano desde los tiempos de Saladino. Sitiaron la ciudad el 16 de julio, pero su falta de artillería de asedio y la feroz resistencia de la ciudad permitió a Leopoldo pedir al Papa reunir un ejército. Y así fue, el Papa llamó a una cruzada, ésta vez para defender una ciudad cristiana, Viena. A la llamada acudieron todos los países cristianos de europa (excepto el propio rey de Francia, al que llamaron “el rey Moro”), bien con tropas, o solo con aportación monetaria (como hizo España). No obstante, la mayor ayudan lo hicieron los alemanes y los polacos, en ayuda de tropas austríacas. Derrotaron al ejército turco en una batalla librada delante de los muros de la ciudad el 12 de septiembre lo que también se conoció como Batalla de Kahlenberg.

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