Nazım Hikmet Ran

Mayıs 5, 2009 Por admin  
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nazimhikmet

Este gran poeta turco nació el 15 de enero de 1902 en Salónica (igual que Mustafa Kemal Atatürk, el fundador de la republica turca), hoy ciudad griega, en un ambiente familiar intelectual. Uno de sus abuelos fue poeta; su padre, director general de prensa, además de diplomático, y su madre Celile Hanım, pintora.

“Según el tiempo que haga, Estambul se convierte a veces en óleo, otras en acuarela, a veces en pastel, a veces en carboncillo”

Nazım Hikmet Ran.

Soy poeta,
silbando voy por las calles
y dibujando en las paredes
mis poemas en forma de rayos…

“Eres una aldea en las montañas
de Anatolia,
eres mi ciudad,
la más bella y la más desdichada.
Eres un grito de auxilio, quiero decir, eres mi país;
las pisadas que corren hacia ti son las mías.”

Estudió en el Liceo Turco de Enseñanza Francesa de Galatasaray, un centro de élite, aunque por poco tiempo, ejerció de maestro, luego inscribió en la Academia Naval. En 1921, con apenas 19 años, impresionado por la revolución de octubre se fue a Rusia –huyendo de la guerra y el feroz anticomunismo de su país: los integrantes del primer círculo comunista turco acababan de ser asesinados a sangre fría en alta mar– en compañía de su amigo Va-Nu, en busca de nuevos horizontes, donde estudió ciencias políticas en la Universidad de Moscú. Regresó a la madre patria en 1928. Además del turco conocía perfectamente el francés y el ruso.

Como en pocos autores, en Hikmet la obra literaria está adherida a su peripecia personal y política, por lo que para conocerle es imprescindible repasar con algún detenimiento su singular biografía.

Ambos se establecen en Moscú estudió ciencias políticas en la universidad durante cuatro años. En una época de aprendizaje del poeta, que queda impactado por la euforia revolucionaria y la eclosión artística en la Rusia de aquel momento: Maiakovski y Meyerhold, tanto en poesía como en teatro, los dos géneros que más atraen al joven Nazım Hikmet, rompen los viejos moldes artísticos con montajes espectaculares.

Autobiografía

Nací en 1902.
Jamás he vuelto a mi ciudad natal. No me gusta volver atrás.

A los tres años, en Halep, ejercité la profesión de nieto de Pachá, a los diez y nueve la de estudiante de la

Universidad de Moscú, a los cuarenta y nueve otra vez en Moscú: y desde los catorce años escribo poesías.

Hay hombres que conocen mil variedades de hierbas, otros conocen variedades de peces, yo, de separaciones.

Hay hombres que saben de memoria el nombre de cada estrella, yo, el de las nostalgias.
He dormido en las cárceles y en los grandes hoteles.

He pasado hambre. Casi no existe plato que no haya probado incluido el de la huelga del hambre.

A los treinta años han querido ahorcarme, a los cuarenta y ocho quisieron concederme la medalla de la Paz y me la concedieron.

A los treinta y seis, necesité seis meses pera recorrer cuatro metros cuadrados de sombrío hormigón.

A los cincuenta y nueve, en diez y ocho horas volé desde Praga a La Habana.
En 1951, en un mar, en compañía de un amigo, anduve sobre la muerte.

En 1952, con un corazón cascado, tendido sobre la espalda, esperé a la muerte más de cuatro meses.
Fui locamente celoso de las mujeres a las que amé.
No le tuve ninguna envidia a nadie, ni siquiera a Chorlot.
Engañé a mis mujeres.
Nunca hablé mal detrás de mis amigos.
He bebido, sin llegar nunca a borrachín.
Siempre con el sudor de mi frente gané mi dinero ¡Qué suerte pera mí!
Sentí vergüenza ajena. Mentí.
Mentí por piedad.
Pero nunca dije mentiras porque sí.
He subido en tren, en avión, en coche.
La mayoría no lo consigue.
He ido a la Ópera.

La mayoría no consigue ir a la mezquita, la iglesia, el templo, la sinagoga, los hechiceros; ni siquiera ha oído hablar de la Ópera.

Sin embargo, desde los 21 años no voy a muchos de los sitios adonde va la mayoría, pero suelo hecerme leer el porvenir en los posos del café.

Mis escritos están impresos en cuarenta idiomas y prohibidos en mi Turquía, en mi propia lengua.
No tengo aún el cáncer, tampoco es obligación padecerlo.

Nunca seré primer ministro o cosa perecida, tampoco me gustaría serlo.

No fui a la guerra pero tampoco bajé a los refugios en medio de la noche.

No me arrastré en las carreteras huyendo de los aviones que vuelan a ras de tierra.
Cerca de los sesenta me enamoré.

En pocas palabras, amigos míos aunque esté hoy en Berlín, muriendo de nostalgia, puedo afirmar que he vivido como un hombre.
En el tiempo que me queda por vivir ¿qué podrá ocurrirme aún?
¿Quién lo sabe?

El Sauce Llorón

Corría el agua
reflejando a los sauces en su espejo.
En el agua los sauces levaban su cabellera.

Golpeando encendidas espadas desnudas contra los sauces

los caballeros rojos galopaban hacia donde el sol se hunde.

¡De pronto,
como un pájaro
tocado en el ala,
un jinete herido se desplomó de su caballo!

No gritó.
No pidió que tornaran a los que seguían.

¡Solamente, con los ojos llenos de lágrimas, contempló

las herraduras centelleantes de los caballos que se alejaban!

¡Ay qué triste
qué triste es pera él
no poder ya inclinarse sobre el cuello espumoso
de los caballos galopantes,
no blandir ya el sable tras los blancos ejércitos!

El rumor de les herraduras se apaga poco a poco.
Los jinetes se pierden ahí donde el sol se hunde.
Caballeros, caballeros rojos caballeros,
cuyos caballos tienen alas de viento,
caballos con alas de viento
caballos de viento
caballos
caballo
como los caballeros con alas de viento la vida ha pasado!

Enmudeció el agua que corre.
Sombras cayeron sobre las sombras.
Se borraron los colores.
Velos negros descendieron
sobre sus ojos azules.
¡Se inclinaron los sauces
sobre
sus rubios cabellos!

¡No llores, sauce,
no llores!
No implores ante el espejo del agua negra,
no implores,
no llores!

Traducción de Soliman Salom, 1970
De “Nazim Hikmet: Antología”, Alberto Corazón, Editor, 1970, Madrid

La Jornada

No vivas en la tierra
como un inquilino
ni en la naturaleza
al modo de un turista

Vive en este mundo
cual si fuera la casa de tu padre
Cree en los granos
en la tierra, en el mar,
pero ante todo en el hombre.

Ama la nube, la máquina y el libro
pero ante todo, ama al hombre
Siente la tristeza
de la rama que se seca
del planeta que se extingue
del animal inválido
pero siente ante todo la tristeza del hombre.

Que todos los bienes terrestres
te prodiguen la alegría
Que la sombra y la luz
te prodiguen la alegría
Que las cuatro estaciones
te prodiguen la alegría
Pero ante todo, que el hombre
te prodigue la alegría

NAZIM HIKMET

de su libro de poemas Duro Oficio el Exilio, editado por Editorial Lautaro de Buenos Aires en 1959. La traducción al español es de Alfredo Varela, realizada con la colaboración del autor.

La Ciudad, La Tarde y Tú

Entre mis brazos estáis desnudas
la ciudad, la tarde y tú
vuestra claridad ilumina mi rostro
y también el olor de vuestros cabellos.
¿De quién son estos latidos
que baten bom bom y se confunden con nuestra respiración?
¿tuyos? ¿de la ciudad? ¿de la tarde?
¿o tal vez son míos?
¿Dónde termina la tarde dónde comienza la ciudad
dónde termina la ciudad dónde comienzas tú
dónde termino yo dónde comienzo?
9 de julio de 1959

AL PARTIR

Al partir, me quedan cosas que acabar,
al partir.
Salvé la gacela de la mano del cazador,
pero siguió desvanecida, sin recobrar el sentido.
Cogí la naranja de la rama,
pero no pude despojarla de su corteza.
Me reuní con las estrellas,
pero no pude contarlas.
Saqué agua del pozo,
pero no pude servirla en los vasos.
Coloqué las rosas en la bandeja,
pero no pude tallar las tazas de piedra.
No sacié mis amores.
Al partir, me quedan cosas que acabar,
al partir.

Junio de 1959

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

BAKÚ DE NOCHE

Noche sin estrellas hasta el pesado mar
noche cerrada y oscura
la ciudad de Bakú es un soleado campo de trigo
Estoy en la colina,
el sol me da de lleno en la cara
se escucha en el aire un preludio de rast que fluye como las
aguas del Bósforo.
Estoy en la colina,
mi corazón es como una balsa
que se aleja en una separación infinita
y va más allá de los recuerdos
hasta el pesado mar sin estrellas
en la noche cerrada y oscura.

Bakú, febrero de 1960

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

CHICAS COMO HILOS DE ORO…

Chicas como hilos de oro
en esta ciudad europea
se pasean con babuchas como las nuestras.
Sobre el Estambul que llevo dentro el cielo está despejado.
Un ciprés, una fuente, Üsküdar.
Aunque me echara a correr, no alcanzaría
no alcanzaría el vapor que está saliendo del muelle.

Leipzig, 30 de junio de 1959

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

CON ESTE CALOR

Con este calor pienso en ti
tu desnudez
tu cuello tus muñecas
las cosas que me decías
con los pies como una blanca paloma descansando en un cojín.

Con este calor pienso en ti
no sé si lo que más recuerdo
lo que viene a mis ojos
es tu cuello tus muñecas
tus pies descalzos
las cosas que me decías cuando eras mía.

Con este calor amarillo pienso en ti
en la habitación de un hotel con este calor amarillo pienso en ti
y me despojo de mi soledad
mi soledad que se parece un poco a la muerte.

10 de julio de 1959

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

DOS AMORES

En un corazón no caben dos amores
mentira
puede ser.

En la ciudad de las lluvias frías
es de noche y estoy tumbado en la habitación de un hotel
mis ojos están clavados en lo alto
pasan nubes por el techo
pesadas como los camiones que corren por el asfalto húmedo
y a la derecha a lo lejos
una construcción blanca
tal vez de cien pisos
en lo alto brilla una aguja de oro.
Pasan nubes por el techo
nubes cargadas de soles como caiques de sandías.
Me siento en el alféizar de la ventana
el reflejo del agua acaricia mi rostro
¿estoy a la orilla de un río
o a la orilla del mar?

¿Qué hay en aquella bandeja
en aquella bandeja rosada
fresas o moras?
¿Estoy en un campo de narcisos
o en un bosque de hayas nevadas?
Las mujeres que amo ríen y lloran
en dos lenguas.

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

EN EL RESTAURANTE ASTORIA DE BERLÍN…

En el restaurante Astoria de Berlín
había una camarera
una chica como una gota de plata.
Por encima de las bandejas repletas me sonreía.
Se parecía a las chicas de mi perdido país.
Pero no sé por qué
a veces tenía ojeras.

No tuve suerte
no pude sentarme en las mesas que ella atendía.

Ningún día se sentó en las mesas que yo atendía.
Era un hombre entrado en años.
Parecía como si estuviera enfermo,
tomaba comida de régimen.
Estaba muy triste y me miraba
pero no sabía alemán.
Tres meses vino a desayunar, comer y cenar,
luego desapareció.
Puede que volviera a su país
o que no volviera y haya muerto.

23 de julio de 1959

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

GRACIAS A TI

Gracias a ti
cada uno de mis días es un mundo limpio y perfumado que huele a melón.
Gracias a ti
todos los frutos se ofrecen a mi mano como si yo fuera el sol.
Gracias a ti sólo pruebo la miel de la esperanza.
Gracias a ti late mi corazón.
Gracias a ti
mis noches más solitarias son como un kilim de Anatolia que sonríe
desde la pared.
Gracias a ti al final de mi camino, sin llegar a mi ciudad,
he descansado en una rosaleda.
Gracias a ti, no dejo entrar a la muerte
que con sus cantos llama a mi puerta
vestida con sus más sutiles ropajes y me invita al gran descanso.

29 de agosto de 1960

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

LA NIEVE CORTÓ EL CAMINO…

La nieve cortó el camino
tú no estabas
me senté con las piernas cruzadas
contemplando tu rostro
con los ojos cerrados.

No pasaban barcos ni volaban aviones
tú no estabas
yo permanecía apoyado en la pared
hablando y hablando
sin abrir la boca.

Tú no estabas
mis manos te acariciaban
yo me tapaba la cara con las manos.

Diciembre de 1959

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

LA SEPARACIÓN

La separación se balancea en el aire como una barra de hierro
que golpea mi rostro mi rostro
estoy aturdido

huyo la separación me persigue
no puedo escapar
me fallan las piernas me derrumbaré

la separación no es tiempo ni camino
la separación es un puente entre nosotros
más fino que un cabello más cortante que una espada

más fino que un cabello más cortante que una espada
la separación es un puente entre nosotros
incluso cuando sentados nuestras rodillas se tocan

6 de junio de 1960 Vuelo Berl¡n-Moscú

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

LO SÉ, DE SOBRA LO SÉ…

Lo sé, de sobra lo sé
cuando la próxima vez baje del tren en esta estación
hermana mía no veré tus ojos
tus puros ojos negros
ni tampoco el resplandor fuera del portón
las piedras, los árboles, las ventanas
el rostro de la gente
todo se apagará
tus ojos se habrán llevado bajo tierra la luz de la ciudad
hace tiempo que ya se habrán consumido en el cementerio.

Lo sé, de sobra lo sé
lo sé
no sé nada
tal vez yo mucho antes
ya no bajaré de ningún tren en ninguna estación
no sé
a quién de nosotros le toca hermana mía
si al cáncer tuyo
si al infarto mío
no sé no sé
sin embargo me parece
que en esta estación al bajar del tren…
Hermana mía perdóname la cobardía
de vivir
un solo día más que tú.

29 de julio de 1959

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

ME HAN CERRADO TODAS LAS PUERTAS…

Me han cerrado todas las puertas
todas las cortinas
ni un pañuelo de azul
ni un puñado de estrellas.
Amor mío, ¿es que va a sorprendernos aquí la muerte
sin que podamos salir de esta ciudad?

Leipzig, 3 de agosto de 1959

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

MI MUJER ME ACOMPAÑÓ A BREST…

Mi mujer me acompañó hasta Brest,
bajó del tren y permaneció en el andén,
fue haciéndose cada vez más pequeña
hasta que se convirtió en un grano de trigo en el azul infinito,
después ya no pude ver nada más que los raíles.

Luego, cuando llamó desde Polonia, no pude responder.
No pude preguntar: «¿Dónde estás, amada mía, dónde?»
«¡Ven conmigo!», dijo, pero no pude ir junto a ella,
el tren circulaba como si nunca fuera a detenerse
y me ahogaba la tristeza.

Luego, la nieve comenzó a disolverse sobre la tierra arenosa
y de repente me di cuenta de que mi mujer estaba mirándome
y me preguntaba: «¿me has olvidado?, ¿me has olvidado?»,
la primavera caminaba por el cielo con los pies descalzos y embarrados.

Luego, las estrellas bajaron a posarse en los postes de telégrafo,
la oscuridad se abatió sobre el tren como si fuera lluvia,
mi mujer permanecía al pie de los postes de telégrafo,
su corazón latía tac tac como si estuviese en mis brazos,
los postes se acercaban y pasaban, pero ella no se movía del sitio,
el tren circulaba como si nunca fuera a detenerse
y me ahogaba la tristeza.

Luego, de repente, me di cuenta de que hace años, hace muchos años
que vivo en este tren
-pero todavía no sé cómo y por qué lo he comprendido-
y cantando con la misma fuerza y con la misma esperanza
sigo alejándome de la ciudad y de las mujeres amadas
y su nostalgia es como una herida abierta,
mientras me acerco a algún lugar, a algún lugar.

Mar Mediterráneo, marzo de 1960

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

NOSTALGIA

Cien años han pasado sin ver tu cara
enlazar tu cintura
detenerme en tus ojos
preguntar a tu clarividencia
acercarme al calor de tu vientre.

Hace cien años que en una ciudad
una mujer me espera.

Estábamos en la misma rama, en la misma rama.
Caímos de la misma rama, nos separamos.
Cien años nos separan
cien años de camino.

Hace cien años que en la penumbra
corro detrás de ella.

6 de julio de 1959

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

PIENSO EN TI…

Pienso en ti
me llega hasta la nariz el olor de mi madre
de mi preciosa madre.

Montada en un carrusel, eres la belleza que llevo dentro
vuela tu cabello y gira tu ropa a toda velocidad
tu rostro ruboroso aparece y desaparece.

¿Cuál es el motivo
para que tu recuerdo sea como una puñalada
cuál es el motivo de que estando tan lejos oiga tu voz
y de un salto me levante?

Arrodillado contemplo tus manos
quisiera acariciarlas
pero no puedo
estás tras un cristal.
Rosa mía, soy un confundido espectador
del drama que represento en mi crepúsculo.

7 de agosto de 1959

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

ROSA MÍA

Rosa mía, tu alma es un río
que corre entre altas montañas,
y desde las montañas hacia el valle,
hacia el valle, sin conseguir llegar hasta él,
sin conseguir llegar hasta el sueño de los sauces,
hasta el remanso bajo los grandes ojos del puente,
hasta los cañaverales y los patos de verde cabeza,
sin conseguir llegar hasta la blanda tristeza de la llanura
ni hasta los campos de trigo al claro de luna,
corre hacia el valle,
corre entre altas montañas,
arrastrando las nubes que se amontonan y dispersan,
las grandes estrellas y las noches,
las estrellas de las montañas
y los azules soles de las nevadas cumbres,
corre levantando espuma,
revolviendo en el fondo las piedras negras con las blancas,
corre con los peces que nadan contra corriente,
inquieto en los meandros,
cae encabritado en los precipicios
espantado del propio fragor,
corre entre altas montañas
y desde las montañas hacia el valle,
hacia el valle, persiguiéndolo,
sin conseguir llegar hasta él.

Kislovodsk, 3 de febrero de 1960

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

ROSA MÍA, NIÑA DE MIS OJOS…

Rosa mía, niña de mis ojos,
no tengo miedo de morir,
morir me avergüenza,
la muerte me parece una deshonra.

15 de agosto de 1959

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

TODO LO QUE HE ESCRITO SOBRE NOSOTROS ES MENTIRA…

Todo lo que he escrito sobre nosotros es mentira
No es lo que fue sino lo que yo quise
mis nostalgias detenidas en inalcanzables ramas
mi sed extraída del pozo de mis sueños
bocetos alumbrados.

Todo lo que he escrito sobre nosotros es verdad
tu belleza
o sea una cesta de frutas una mesa en el campo
cuando me faltas tú
o sea cuando me convierto en la última farola de la calle
del último rincón de la ciudad
cuando tengo celos de ti
o sea cuando corro de noche entre los trenes con los ojos vendados
mi felicidad
o sea río soleado que rompe sus diques.
Todo lo que he escrito sobre nosotros es mentira
todo lo que he escrito sobre nosotros es verdad.

Leipzig, 30 de septiembre de 1960

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

TÚ ERES MI EBRIEDAD…

Tú eres mi ebriedad
ni me desembriago
ni puedo desembriagarme
ni quiero desembriagarme

me pesa la cabeza
tengo las rodillas destrozadas
y todo cubierto de barro
avanzo a trompicones hacia tu luz que se enciende y se apaga.

10 de julio de 1959

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

VAMOS A LA LUNA

Vamos a la Luna
y más lejos todavía
a donde ni siquiera alcanzan los telescopios.
¿Pero cuándo la gente en nuestra Tierra,
dejará de pasar hambre
nadie tendrá miedo de nadie,
nadie mandará sobre nadie,
nadie maldecirá de nadie,
nadie robará a otro su esperanza?
Por esto soy comunista
para responder a esta pregunta.

26 de agosto de 1959

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

YA LLEGA MI HORA…

Ya llega mi hora
saltaré de repente al vacío
sin conocer el estado de putrefacción de mi carne
ni cómo los gusanos socavan mis ojos

sin tregua ni descanso pienso en la muerte

eso quiere decir que mi hora está próxima

Leipzig 10 de septiembre de 1961

De “Últimos poemas 1959-1960-1961″
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

Fuente: A Media Voz

 
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